Aunque la mayor parte de la iglesia se construyó en el siglo XVII, en ella conviven varios estilos. Levantada sobre la vieja fortaleza, destaca por sus grandes proporciones y magnífica labor de sillería. La planta es de cruz latina con capillas y un alzado apilastrado cubierto por medio cañón y cúpula sobre pechinas. La mayor parte de la ornamentación es del XVIII, destacando el retablo mayor. La portada, clasicista, se erigió durante el obispado de Sáncho Dávila (1600-1615).
Incoado expediente de declaración de Monumento Histórico